En mi memoria viven asolapadas varias versiones mías. Algunas desconocidas por mi, únicamente reconocibles en la advertencia de los otros cuando el recuerdo se comparte, cuando a la memoria ajena invado y quien me evoca me critica, me elogia o simplemente describe a aquel que yo pensaba no ser. Luego, unas pocas, son aquellas que amo. Aquellas versiones que con un tímido narcisismo me recuerdan a quien hubiera querido ser mucho mas que a quien fui.
Un héroe en noche de ronda evocando a los espíritus con ceremonias y recetas improvisadas en el desvelo. Un hombre entero sentado a la cabecera de la mesa; gozoso e impune como el patrón mas generoso, como un soberano piadoso, amado y querido fugazmente por una multitud tan ocasional como tu compañía.
Otras confesiones me revelan mas solo, con el mapa perdido, caminando con un rumbo robado. Con un gesto endurecido y el puño cerrado dentro del bolsillo; tan atento y alerta. Jurando a los otros que es mejor que no se metan conmigo. Y siendo puntual a una cita imaginaria; irrumpo en el escondite de turno para saberme despiadado y vencido.
En mi memoria se esconden mil versiones de quien he sido |